Suites con Historia

El nombre de este Palacio convertido hoy día en fabulosas y acogedoras suites frente a la majestuosa Alhambra, tiene su origen en la zona en la que se enclava, junto al río Darro, en la Carrera del Darro, también conocido como Paseo de los Tristes (recorrido clásico de la ciudad de enorme belleza y repleto de romanticismo, por su calle empedrada junto al río, y la frondosidad y verde exuberancia de los jardines de la Alhambra). Hay mucha gente que dice es la calle más bonita de España, nosotros solo diremos que es la más bonita de Granada. En la época la mayoría del oro de la ciudad se extraía de esta zona, ya en el siglo I antes de Cristo. Era entonces una profesión consolidada y un duro oficio, incluso sin remontarse tan atrás, justo antes de la Guerra Civil, por los años 30, hasta llegados los 40, y el mayor foco de tesoro de la ciudad, hoy, sin embargo una curiosa afición. La jornada de trabajo de sol a sol de estos expertos buscadores de oro, era de 3 pesetas, y exclusivamente de junio a septiembre, siendo por ello unos “privilegiados”.

Suites de lujo en un edificio de tradición y cultura granadina

Oro del Darro Suites, fue también antigua casa de empeños de la ciudad de Granada, fundada en 1740, en la que se amontonaban cientos de objetos de valor (joyas, ornamentos, antigüedades, monedas, e incluso ropa de alta calidad), y cuya denominación era Monte de Piedad de Santa Rita de Casia. Sirvió el palacio como una solución de desahogo y cierto respiro a muchas familias de la ciudad, y de muchas otras ciudades de Andalucía.

Eran tres los religiosos que administraban el exitoso tesoro del Monte, con una clara función benéfica y humanitaria, puesto que estos tres monjes agustinos no cobraban interés ni sueldo por el préstamo. Las donaciones de los usuarios eran completamente desinteresadas y voluntarias. Cada uno de ellos disponía de una llave, de las tres que eran necesarias para abrir dichas arcas sagradas, y evitar así posibles tentaciones o desfalcos.

Esta diligencia cristiana y altruista se manifiesta aún en el majestuoso edificio hoy en día, con la presencia de obras talladas religiosas: en el lado izquierdo, se sitúa  la capilla dedicada a la Virgen de la Caridad y a la derecha  la de Santa Rita, protectora de la fundación y abogada, como bien se sabe, de los imposibles.